domingo, 4 de diciembre de 2011

“!O qué cosas e bisto, si todas han de contarse”

La sociedad ha marcado reglas importantes para la vida, o mejor dicho ha impuesto prototipos sobresalientes acerca de cuáles son los mejores estilos de vida de los seres humanos. Por consiguiente, muchos nos hemos visto en la necesidad de adquirir los parámetros que la sociedad impone. Sin embargo, hay otro grupo de gente que no deja que otros intervengan para que ellos realicen lo que realmente desean.

Ahora bien, si trasladamos esto a la vida estudiantil, cuántos de nosotros estamos sumergidos en las labores que en realidad deseamos. Somos pocos los que hemos realizado por lo menos algo de lo que nos agrada. Así, en el ámbito estudiantil la decisión más difícil para muchos de nosotros fue la elección de carrera. Sin duda ésta situación se vuelve un problema cuando nuestros padres se introducen, deciden que la mejor opción es la que ellos desean para nosotros. No obstante, cuántos hemos estado dispuestos a ejercer nuestras necesidades.

Como consecuencia de ello, en este apartado no se busca realizar una crítica contra la sociedad, sino una invitación a nosotros mismos para que tengamos la capacidad de reflexionar los problemas ocurridos en nuestro entorno y con nuestra vida.


Cuántos estudiantes anhelan
conocer otras carreras
estudiar otros olores
y obtener buenos sabores
qué de padres no los dejan
imponiendo sus quereres
exprimiendo sus saberes
reprimiendo sus placeres.

Muchos hemos tenido la ilusión de tener más de lo que poseemos: una casa grande, un trabajo mejor reenumerado, un novio o novia más guapo o guapa, etc. No obstante, cuántos de estos “deseos” se vuelven realidad, tal vez muy pocos los hemos cumplido satisfactoriamente. Sin embargo, qué pasa cuando nuestros anhelos pasan a convertirse de una ilusión a una necesidad que en verdad es indispensable para nuestro desarrollo personal y familiar, en este último caso es cuando nos enfrentamos con problemas realmente severos, debido a que el individuo en cuestión pasa a un segundo plano, pues pierde relevancia y ahora está centrado en su esposa o con sus hijos quienes requieren un mayor aporte económico.

Por consiguiente, ellos se ven en la necesidad de explorar nuevas tierras con la finalidad, en muchas ocasiones, de encontrar una mejor calidad de vida. Así, se van hacia el país de los sueños donde creen que encontrarán algo mejor, y tal vez lo sea. Sin embargo, lo relevante es notar los cambios tenidos por parte del que se aleja de su país natal, porque en contadas ocasiones recuerdan lo que dejan en este país, éste que alguna vez llegó a ser “el lugar de los sueños”.






 


Si seguimos en la misma línea discursiva de la migración encontramos un tema interesante, también planteado por Mateo Rosas de Oquendo, el cual es la prostitución. Lo que intentamos realizar al unirlo con el tema del “sueño americano” es una valoración hacia aquella sociedad que también surge por una necesidad y no como un capricho o juego. Sino por la escases de un sustento económico… tal vez… fácil por el hecho de que no cuesta trabajo encontrar dónde ir a trabajar, pero a su vez peligroso por todos los riesgos que consiente o inconscientemente aceptan.
 Así, según Dolores Juliano “su demonización no se relaciona con sus conductas reales, ni con su actividad en áreas marginales socialmente, sino más bien con un modelo bipolar a partir del cual se asigna desvalorización y prestigio. La prostitución se construye así como una necesidad social, mas que porque satisfaga incontrolables necesidades sexuales” 1

1JULIANO, Dolores. La prostitución: el espejo oscuro. Barcelona/ Madrid: Icaria, 2002.pp 52 



Qué de maridos se ausentan
con una ilusión encendida
a buscar nuevos ingresos
haber sino se les olvida.
Cuántos son los que regresan
a recuperar lo que tenían
a ver lo que dejaron
y a llegar de donde salieron.

Las mujeres son dejadas
por sus esposos soñadores,
quienes piensan regresar
sin embargo, no lo cumplen.
Ellas buscan mil oficios
pa poderse sustentar,
de la casa de sus primos
unas entran y otras salen
mas es por necesidad
pues nadie las quiere ayudar
a tener vida segura
libre de infelicidad.



 pero ya que comenzamos
 a cantar estos dolores
qué les parece si nos vamos
con más alegres sin sabores....

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